lunes, 15 de noviembre de 2010

LA GUERRA CONTRA EL NARCO HA TERMINADO

Don Luis Antonio Najera

Estimado y fino amigo:

1.- Introduccion

Quería escribirte una notita sobre la foto que gentilmente me enviaste, pero al final me salió esta carta-artículo; te lo escribí y dedico a ti estimado amigo por la gran deferencia que siempre has tenido conmigo y también para recapitular casi al final de este año tan terrible, algunos asuntos que me parece pertinente acotar, en relación a la violencia que prevalece en el país.

2.- La figura presidencial

Concuerdo contigo que no es el momento para hacer bromas sobre la figura presidencial, tan golpeada, pues ambos sabemos que disminuirla es apostar al caos. No pienso por supuesto que hay que sacralizarla, como sucedía durante el largo periodo de dominación priísta, donde el Presidente de la República era intocable.

3.- Un Presidente que ha actuado

Estoy de acuerdo contigo que esta foto por graciosa que sea la ocurrencia no refleja lo que viene ocurriendo en el país, pues en efecto como dices, en el caso de Felipe Calderón por primera vez hay voluntad política de enfrentar un problema antiguo, dado que la historia del cultivo y trasiego de droga altamente redituable, por lo menos en Sinaloa tiene 60 años, primero la heroína y desde hace poco menos de 40 años cocaína.

4.- Antigüedad y permanencia del problema

Es sabido el cultivo de adormidera, para producción de goma de opio, necesaria durante la segunda guerra mundial para producir anestésicos; toda vez que el llamado triangulo dorado de la heroína que existe entre las fronteras de Vietnam, Laos y Tailandia estaba ocupado por los japoneses y la comunicación con Afganistán, otra fuente de aprovisionamiento, estaba cortada hacia el mediterráneo, por la guerra en el norte de África, ocupada por el Afrika Korps de Rommel.

5.- La cifra de muertos y la base social del narcotráfico

Como dices tenemos un Presidente que ha actuado. Se le reprocha los casi 30 mil muertos, pero se omite que la mayoría de los mismos ocurrió como consecuencia de la guerra entre las bandas de delincuentes, que se pelean el dominio de territorios estratégicos, para ese nefasto negocio. Solo la cifra de muertos debería hacernos reflexionar sobre el tejido social que ha desarrollado el narcotráfico en nuestro país, no de ahora de por lo menos 60 años; esos treinta mil individuos son apenas la punta del iceberg. Estoy seguro que de no actuar el Presidente de la República la cifra de muertos habría sido más elevada.

6.- La guerra entre bandas y la intervención gubernamental

La guerra entre bandas no ocurrió debido a la intervención del gobierno federal, esta ya existía al desmembrarse la alianza denominada “La Federación” entre el Cartel de Sinaloa y los Carteles de Tijuana y Juárez, misma que al romperse generó el terrible enfrentamiento que se está viviendo.

7.- Los distintos enfrentamientos entre bandas

(1.) La guerra interna del Cartel. En ese mismo orden de ideas el propio Cartel de Sinaloa vive su guerra interna entre la gente alineada a los Beltrán Leyva contra el Chapo (primos de este último y los facilitadores del dinero que le permitió al Chapo evadirse de Puente Grande y reiniciar sus operaciones una vez en libertad); (2.) Los Carteles de Tijuana y del Golfo y sus respectivas guerras internas. Lo mismo ocurre en los carteles de Tijuana y El Golfo; en el primer caso a la captura de Benjamín Arellano Félix (a) “El Tigrillo” y Eduardo Arellano Félix, se inició un conflicto entre Teodoro García Simental (a) “El Teo” y Fernando Sánchez Arellano (a) “El Ingeniero”, el primero con el apoyo del Chapo y en mi opinión a la postre traicionado por éste, lo que permitió un acuerdo entre el Cartel de Tijuana y el de Sinaloa, para permitir a este último el uso de la frontera de Baja California para mover sus cargamentos (previo pago del llamado “derecho de piso”, esta alianza se rompió al presuntamente estar detrás del secuestro de la hermana del Mayo Zambada una Célula del cartel de Tijuana que operaba en Sonora, territorio del Cartel de Sinaloa; (3.) La Familia Michoacana y el proto Cartel de los Beltrán Leyva. En el Cartel del Golfo el grupo intenta penetrar los dominios del Cartel de Sinaloa al apoyar a la incipiente Familia Michoacana, relación que se trunca cuando los Beltrán Leyva rompen con el Chapo por la supuesta traición de este en torno a la captura de Alfredo Beltrán Leyva (a) “El Mochomo” y se alían con El Cartel del Golfo, acto que propicia que la Familia Michoacana inicie su colaboración con el Cartel de Sinaloa y su guerra con los zetas en Guerrero, Michoacán y Guanajuato; (4.) La Ruptura de los Zetas con el Cártel del Golfo. El Cartel del Golfo se divide después de que Osiel Cárdenas Guillen llega a un acuerdo con las autoridades norteamericanas para colaborar como testigo, se alinean dos grupos, por un lado los remanentes de la estructura dejada por el propio Osiel al mando de su hermano Ezequiel Antonio Cárdenas Guillen (a) “Tony Tormenta” y el otro por Heriberto Lazcano Lazcano (a) “El Lazca” y/o "El Verdugo" o "El Z-3".

8.- La actuación del gobierno federal

El anterior es el panorama de la lucha entre los carteles cabe preguntarse ¿El enviar al ejército y a la policía federal exacerbo el enfrentamiento existente? En mi opinión lo contuvo y no dispongo de información en contrario. Lo que si hay que dejar claro, como se observa en el párrafo precedente, el conflicto entre los grupos criminales ya existía y poseía su propia dinámica; el enviar tropa y los recursos del poder del Estado Mexicano a los sitios en conflicto, no solo era una necesidad, sino una obligación, primero jurídica, al ser el gobierno federal sujeto obligado en el mantenimiento de la seguridad interior; luego de auto preservación, lo contrario era ceder vastos territorios al control de grupos criminales ¿Fue suficiente las medidas tomadas? En mi opinión ha faltado una estrategia que integre más el componente de inteligencia y de control social, solo las medidas de tipo militar o policial no pueden contener el problema existente (guerra inter e intra carteles) pues la estructura del narcotráfico está íntimamente imbricada en el tejido social de amplias regiones del país. Falta también la parte política, donde las distintas fuerzas del espectro político no regateen el apoyo en un asunto que está ligado al bienestar de la población y al mantenimiento del estado de derecho y del sistema democrático de gobierno. Saludos.

1 comentario:

Antonio Torres Rodríguez dijo...

Interesante artículo estimado Alejandro. Al igual que a mí, seguro que a muchos les aclarará un poco más todo este sin-sentido que los asesinos narcotraficantes protagonizan cada día, confundiendo a veces sus ajustes de cuentas con la realidad social de México.

Un fuerte abrazo amigo.

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